
Cultivar kombucha en casa ahorra dinero y promueve la sostenibilidad.

El secreto de la kombucha casera
La kombucha, un té fermentado ligeramente espumoso con un sabor ácido y un toque de bacterias beneficiosas, ha capturado en los últimos años el corazón de cada vez más personas que buscan alternativas más saludables a las bebidas industriales. Tal vez la conozcas de las estanterías de tiendas orgánicas o la disfrutes como una bebida refrescante después de una clase de yoga. ¿Sabías que también puedes cultivar kombucha fácilmente en casa, sin necesidad de equipo especializado? Solo necesitas un poco de paciencia, una guía adecuada y un pequeño trozo de cultivo vivo.
Cultivar kombucha en casa no solo es más barato que comprar botellas regularmente en la tienda, sino que también te permite controlar completamente la composición y el sabor de la bebida. El resultado es no solo un elixir fermentado saludable lleno de probióticos, sino también la alegría de crear, comparable a hacer tu propio pan de masa madre o yogur casero.
¿Qué es realmente la kombucha y por qué se le llama hongo?
El término "kombucha" se refiere a una bebida fermentada hecha de té endulzado con la ayuda de una cultura simbiótica de bacterias y levaduras. Esta cultura es comúnmente conocida como hongo de kombucha, aunque desde un punto de vista biológico no es un hongo en el sentido estricto de la palabra. Es más bien una masa gelatinosa conocida por las siglas SCOBY (Symbiotic Culture Of Bacteria and Yeast), que durante la fermentación convierte los azúcares en ácido acético, dióxido de carbono y otras sustancias beneficiosas para la salud.
En un primer encuentro, el SCOBY puede parecer un poco extraño: se asemeja a una esponja húmeda y flota en la superficie del té. ¡Pero no te dejes engañar por su apariencia! Este "hongo" es el corazón de todo el proceso; sin él, no se produciría kombucha alguna.
Cómo empezar a cultivar kombucha en casa
Puede que te sorprenda saber que cultivar kombucha en casa es más fácil de lo que parece. Los ingredientes básicos son comúnmente accesibles: té negro o verde, azúcar, agua y el cultivo inicial. El cultivo se puede comprar (por ejemplo, en tiendas BIO o en línea) o conseguir de alguien que ya lo esté cultivando. Incluso un pequeño trozo de SCOBY puede crear una nueva capa, es decir, un nuevo "hongo", y el proceso puede continuar indefinidamente.
Si no conoces a nadie que te pueda dar el cultivo, es posible cultivar tu propio hongo de kombucha a partir de una bebida comprada, pero solo si no está pasteurizada y contiene restos de SCOBY. Este proceso lleva más tiempo, pero es una forma fascinante de estar con tu kombucha literalmente desde el principio.
Guía paso a paso para cultivar kombucha
¿Quieres intentarlo? Aquí tienes una guía para cultivar kombucha en casa que cualquiera puede seguir, siempre que tenga un poco de tiempo y ganas de experimentar:
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Preparación del té
Hierve aproximadamente 1 litro de agua y añade 2–3 cucharaditas de té negro (o verde) a granel. Deja reposar durante 10 minutos y luego cuela. -
Endulzado
Añade 100 gramos de azúcar blanco al té caliente. Es importante utilizar azúcar blanco común, que sirve como alimento para las levaduras. Los edulcorantes alternativos como la miel o la estevia pueden interrumpir el proceso. -
Enfriar y añadir el cultivo
Deja que el té se enfríe a temperatura ambiente. Vierte en un recipiente de vidrio y añade el SCOBY junto con 100–150 ml de kombucha ya fermentada (llamado líquido iniciador). -
Fermentación
Cubre el recipiente con un paño limpio o un filtro de papel y asegúralo con una goma elástica. Coloca en un lugar cálido lejos de la luz solar directa. Durante 7 a 14 días comenzará la fermentación: cuanto más tiempo dejes madurar la bebida, más ácida se volverá. -
Degustación y embotellado
Después de una semana, puedes probar la kombucha con una pajita. Si te gusta el sabor, retira con cuidado el SCOBY, guarda un poco de la bebida para el próximo lote y vierte el resto en botellas. Puedes añadir frutas, jengibre o hierbas para una segunda fermentación (llamada fermentación secundaria), que le dará burbujeo y sabor a la bebida.
Cultivar el hongo de kombucha: cómo mantener el cultivo vivo
El hongo de kombucha es un organismo vivo que necesita cuidados. Si lo tratas bien, se multiplicará y creará nuevas capas. Estas se pueden usar en otros recipientes, regalar a amigos o secar como recuerdo (sí, eso también se hace). Para cultivar kombucha en casa es bueno seguir algunas reglas:
- Usa recipientes de vidrio o cerámica, nunca de metal, ya que pueden reaccionar con el ácido.
- Mantén la limpieza, ya que la contaminación puede llevar a la formación de moho.
- Controla la temperatura, lo ideal es entre 21–27 °C.
- No expongas el cultivo a la luz solar directa.
Un momento interesante es cuando un niño describe en un proyecto escolar cómo "su hongo está creciendo" —y habla de la kombucha casi como de una mascota. En muchos hogares, realmente se convierte en parte de la rutina diaria, al igual que regar las plantas o alimentar al perro.
¿Por qué cultivar kombucha?
Hay varias razones para empezar a cultivar kombucha en casa. No se trata solo de salud, aunque eso juega un papel importante: la kombucha contiene probióticos, enzimas y antioxidantes que pueden apoyar la digestión y el sistema inmunológico. Pero también es importante el enfoque personal.
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"El cultivo de kombucha me recuerda cómo solíamos hacer todo en casa desde cero: pan, mermeladas, jarabes. Es un regreso a la simplicidad y a ser conscientes de lo que realmente bebemos", dice Michaela, madre de tres hijos y entusiasta promotora de la fermentación casera.
Además, cultivar tu propia kombucha es ecológico. Evitas las botellas de plástico desechables, reduces el transporte de mercancías y puedes utilizar las hojas de té sobrantes o los residuos orgánicos de frutas en la segunda fermentación. Combinado con botellas reutilizables y producción casera, es un paso hacia un estilo de vida sostenible que se extiende a otras áreas del hogar.
Un pequeño consejo final
Para mantener tu cultivo saludable y activo, crea un pequeño "banco de kombucha": un recipiente en el que guardes hongos excedentes junto con un poco de té fermentado para su uso posterior. Así siempre tendrás una reserva en caso de que algo no salga bien.
Cultivar kombucha no es solo sobre la producción de una bebida. Es un ritual, un aprendizaje de paciencia, trabajar con un proceso natural que no se puede acelerar. Y ahí radica su encanto.